Annia Alonso
Artista visual cubana

Palabras de apertura de la exposición colectiva: A 4 manos.

Entrar a un salón expositivo es junto a Alicia, caer desde lo alto de un mundo de aventuras maravillosas; donde hace guardia tanto lo conocido, visto de otra manera, como lo nunca contemplado junto a la imaginación más desbordada y aparentemente irracional. En el arte como en la vida no resulta saludable caer en la trampa de las apariencias.

Un artista es algo así como un alerta, dos artistas sobrepasan el aviso y se convierten en un real peligro. A dos de ellos, Annia y Wayacón, va a encontrar usted inmediatamente después de haber leído esta nota apresurada (si es que decide leerla y no hace como yo, que he renunciado a leer los prólogos de libros).

Julián Espinosa Rebollido (Wayacón) es un artista independiente y Annia Alonso Araña también lo es, esta además trabaja como Galerista de Arte en la Universidad de Cienfuegos. El nació en el año de la serpiente como ella, ambos viven en Cienfuegos, uno es miembro de la UNEAC y la otra no. Ella se dió a conocer en una exposición colectiva en el año 90, él 33 años antes en una exposición personal. Cuando Annia nació (virgo), Wayacón (escorpión) cumplió 24 años de edad. El expone por primera vez en el extranjero en Suiza y Japón en 1960, ella en 1996 Canadá. Julián obtiene el primer premio en 1978, ella en 1992.

No se trata pues, de la conjunción dos seres extremadamente coincidentes, sino de una afinidad cuya explicación escapa de los estrechos límites de esta escueta preparación que pretende además, dejarlo a usted en libertad para asombrarse de cuánto hay que descubrir en el mundo de la “Anniawayaconesis”. Adelante, la exposición es suya así como las preguntas, las respuestas, las aprobaciones, negaciones y cuántas apreciaciones le sugieran las obras de estos cienfuegueros… tan cienfuegueros.

Lic. José Ernesto Pérez Arencibia.
Director Artístico de Espectáculos.
La Habana. Cuba.

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Críticas y apertura realizadas en la presentación de la Exposicion en saludo a la semana de la Cultura Cienfueguera en el 2002

En medio de la intensa remoción que se produce en todos nuestro conceptos sobre el arte contemporáneo, resulta esta muestra una suerte de fuga que supuestamente se trata de obras alistadas en la línea primitivista o popular, aunque el arte ingenuo es una fase que concluye desde el momento en que el artista tiene conciencia de sus signos y se conforta en remedarlos como parte de lo que llamamos estilo. Ávidas cuentas, el artista no está ajeno a las tradiciones, tan vilipendiadas por su afinidad con la mercaduría, al decir de algunos retóricos, y rehuida por las galerías más "serias".

Es notorio que cada pintura trasluce la dominante de un entorno cuya naturaleza es completamente surrealista, onírica, con una visión sencilla, aparentemente anodina de la existencia y que el discurso acude al color para enfatizar los efectos poéticos, esos mundos posibles de aquel universo pletórico de vacas que ascienden a la estratósfera, de vírgenes invitando a la liturgia de los orishas y aves adormecidas por el soplo de los girasoles. Indubitablemente estamos en presencia de dos sensibilidades ávidas de desbordar en el lienzo motivaciones diversas y contradictorias desde una virtual inocencia que no es tal; pues , aunque se imponga un caos de figuraciones (cercanas y distantes de la grafía de Chagall) erigidas como un arranque de automatismo, estamos en presencia de códigos personales que aluden, a través de la ironía y la sutileza, a algunos quistes sociales y culturales asentados en las fronteras de la realidad.

De manera que, estas 13 obras que se ofrecen al espectador son la materia de una resonancia de la fantasía en el subconsciente de los pintores, ambos de generaciones y caracteres distintos, pero unidos por el deseo de acoplar solicitudes y compartir evocaciones, fantasía y folclore. Una empatía que no se percibe en las obras primeras, donde el texto está marcado por las singularidades de sus poéticas: la Alonso elocuencia los efectos por la naturaleza, la flora, las uvas caletas, girasoles, frutas, legatarios de sus muestras personales anteriores, y lo que marca interesantes visos de una estética femenil: la legión de objetos caseros que recupera de las serie de Espacios Interiores, con todo lo que supone distinguir desde la perspectiva femenina, el espacio donde sobrevive la mujer. Wayacón , nuestro naif de cabecera, afianza del mismo modo sus obsesiones pictóricas orientadas hacia el universo caótico y grácil, de fabulaciones que quieren destruir los límites entre nuestra imaginación y nuestra cotidianidad, en el que las vacas se vierte en símbolo ambiguo de sus más remotas aspiraciones.

Lo que pudiera resultar una incoherencia en esta colaboración (próxima a cumplir los dos años): las distinciones en el uso de la línea en la primera, y el gusto por el empaste, en el segundo; de la preferencia delos colores verde y rojo (Annia) y del naranja, el amarillo y el azul ( Wayacón), por casos, se pronuncian como un efecto de atracción, en una mezcla basada en el contraste. No es fortuito que en las últimas obras de la colección recreadas en los cultos afrocubanos, aquellos abismos desaparezcan, siendo difícil distinguir las señales exclusivas, si bien aparecen figuraciones que son propias de una u otro.

A 4 manos resulta ante nuestros ojos la posibilidad de encontrarnos con dos artistas sureños que escogieron el difícil camino de andar el arte con las bridas de la pasión y las garras del limonero. Mucho ha de ocurrir para que la semilla encuentre su sitio en la tierra cálida y por lo pronto, acojamos estas señales que son el preludio de un arte mayor.

Lic. Historia del arte: Urra Maqueira.
Crítico de arte. Cienfuegos. Cuba.


Ya sabemos en que suerte de confusión se convierte este discurso plástico Annia—Waya, constantemente renovado, pero lo cierto es que estamos en presencia de una expresiva y convulsa muestra, tanto como el nuevo siglo en plenos albores dela primavera cubanay pordemás cienfueguera.

Lic. María Luisa Más.
Sub-Directora Academia de Artes Plásticas


Qué es lo que une a estos artistas tan diametralmente opuestos?

Los une el pincel y la amistad, esa que sobrevive a los malos sentimientos y a las mezquindades.

Es entonces que surge la serie “A 4 manos” , donde la naturaleza, el color y el sexo hacen su fiesta, desbrozan el camino por donde luego pasan estos dos pastores “halando vacas”, lidiando con “vacas locas”, y otras, no tanto.

…y puede ser que un día, en ese ir y venir de acuarelas, las vacas se truequen en otro animal cualquiera; puede que los girasoles se conviertan en sol, las hojas de uva caleta en piedras; y la sombra en luz.

Lic. Suleidy Peñate Ramos
Periodista. Cienfuegos.

Mujer acostada sobre flores contemplando árbol en cuyas hojas crecen referencias a la ciudad de Cienfuegos

Contemplación a Cienfuegos

2002: Óleo, lienzo, 120x80cm

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Hombre ordeñando vaca

2002: Óleo, lienzo, 100x100cm

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Jarro desbordado de alegría

2002: Mixta, lienzo, 60x120cm

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Ocurrió en el mismo nido

2002: Óleo, lienzo, 80x60cm

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Carretera a Remedios

2016: Óleo, lienzo, 100x100cm

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Populares con cenicero

2002: Mixta, lienzo, 80x60cm

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Para cuidar el amor

2002: Mixta, lienzo, 100x120cm

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La danza de las vacas locas

2002: Mixta, lienzo, 100x100cm

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Iyabó

2002: Mixta, lienzo, 100x80cm

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El regreso de la virgen negra

2002: Mixta, lienzo, 80x100cm

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Ochún Fumiké

2002: Mixta, lienzo, 80x100cm

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Güemilere

2002: Mixta, lienzo, 60x120cm

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Regreso del Güemilere

2002: Mixta, lienzo, 60x120cm