Annia Alonso
Artista visual cubana

Palabras al catálogo

Artistas:

  • Aziyadé Ruiz Vallejo.
  • Annia Alonso Araña.
  • Agustín Bejarano Caballero.
  • Julián Espinosa Rebollido. (Wayacón).

El hombre es el numen que mejor viste los arcanos de la existencia. En verdad resulta impredecible como el espejo; en sus pupilas atesora la memoria de cuanto fue y aguarda del mañana.Para los alquimistas de la visualidad este tránsito hacia el universo devela la agonía que nos robustece y vierte singulares entre tanto ser. El hombre es el pasado; asimismo, su tiempo y expresa los entresijos de aquella sociedad que ofrece hormas como si la vida no fuese un cambio sempiterno, pura emancipación.

Obsecados por el hallazgo de la experiencia humana y de la poesía (la más sutil de las sediciones) cuatro hacedores nos arrastran hasta el sitio donde la cautela esclarece lo existencial y nos hace representables ante los ojos del semejante; toda vez que la voluntad se emplaza hasta las insitaciones más forzosas del cubano contemporáneo: Agustín Bejarano, Aziyadé Ruiz, Annia Alonso Y Julian "Wayacón" Espinosa.

La muestra asiente el vuelco de Bejarano a la pintura; es otra endija al ensayo, luego de ampliar sus potencialidades creadoras a traves de la técnica del grabado. Sus acercamientos al hombre, a sus tantas angustias y dilemas (la espera resulta una de las enunciaciones más rigurosas), acontece como una exploración al mundo habitual, en pos de las gamas de ardores y complejidades que dormitan en aquel: la incertidumbre, la angustia, la soledad, el amor… El bastimento de aquella cotidianeidad jerarquiza la situación y los personajes, ligeramente teatralizados. A todas luces, el patetismo de los "héroes" trasciende la intensidad dramática de las "escenas"; ora localizada por el entorno puntual (con frecuencia afines a la cultura popular , preferiblemente campestre), ora por los fondos abstractos (atemporales) útiles toda vez que concentran la acción en los personajes.

Estas narraciones visuales, enchidas de conceptos y metáforas, bosquejan los principios de una poética cuya virtual candidez encubre la sarcasmo , la pesquisa en una realidad contradictoria y holgada (repárese en El Postconquistador ). Bejarano desborda estos impulsos pictoricos a través de la línea y el color reduciendo las figuraciones humanas a lo escencial, como en un ejercicio primitivizante, abocado a la historia de nuestra sensibilidad y entorno.Las tonalidades.Las tonalidades (intensas y cálidas)retozan hacia todas partes , en tanto amalgama de fuegos artificiales, a fin de sincretizar el cuerpo durante el rito de la ¨ representación dramática¨;poses o gestualidades que defienden la apostasía intelectual y minimal del autor.

Aziyadé igualmente es seducida por el cuerpo humano y se nutre de las experiencias cotidianas ; empero,mientras que Bejarano nos descubre el universo cognitivo (y ambivalente) del hombre, ella prefiere corregir el tema de la plenitus y de la mujer. Sus protagonistas, son, de hecho, féminas diversas que pueblan estos mundos y los de la entelequia popular: deidades, ninfas marinas, objetos del deseo, de la incertidumbre, creyentes en un orden por encima del destino y capaz de procurarle la felicidad que buscan. En estos ritos u ofrendas , que cruzan de un soporte a otro , sobreviene una postura imaginaria y crítica que si bien no coincide con el discurso femenil a la usanza (con su apego al falocentrismo y otra diferencias sexuales, por casos ), tiene mucho de aquella visión, particularmente , cuando desentraña la pertinencia de Yo- femenino al ¨nosotros¨ o cuando se muestra intimista y profundiza al sujeto femenil al estilo de la serie Desahogos.

Aquellos rigores se transparentan al uso de una grafía sincrética que insiste en los colores llanos, empastados y en la yuxtaposición de planos figurativos. Asimismo, los rostros concentran su vehemencia en el gesto, pocas veces en los rostros, tal cual ocurre en Desahogo l., un elocuente a la línea expresionista de Munch.Aziyadé renuncia a todo cuanto pueda lesionar la claridad de la enunciación : en sus textos no hay espacio para las disgresiones y las requiebras.

En otro esquinero; Annia Alonso enrumba sus pesquisas asistiendo el legado femenil de la década de los noventa. Ella enuncia la suma de una experiencia personal, filosófica; convite a la armonía entre el hombre y la naturaleza. De modo que, transfiere a sus personajes un sentido espiritualista, aún cuando esta suerte de arcángeles carecen de semblantes. Y es que, como en la obra de Aziyadé y de Bejarano, lo más significativo resulta la gestualidad, el patetismo de la acción; que en su caso nos conduce por los oleajes de una relación erotómana entre los frutos y el cuerpo humano, cuando no trasciende los vigores ecologistas a través de los sutiles coqueteos con la naturaleza.

La Alonso entremezcla la tradición de la serie “De la Uva Caleta al Paisaje” con la más reciente creación plástica: Encuentros al desnudo, y nos asegura que el recorrido de la vida es, antes que todo, una experiencia sensitiva. De esta condición emerge la síntesis, la porción redentora de estas superposiciones de planos, en tanto apostasías de la línea y el color, (verdadera suite de verdes y amarillos) embriagados por la candidez del trazo. Su binomio con Wayacón, en cambio, promete otros recorridos visuales. Si éste contribuye con sus pinceladas sueltas y pastosas, dominadas por el caos y la espontaneidad, ella propociona una línea mesurada y femenil. Wayacón ofrece barroquismo puro y trasiego popular. Annia contención, garbo intelectual y lecturas múltiples.

Julián Espinosa “Wayacón” , asociado a la Alonso desde la serie “A 4 manos” (2003), corrobora su condición de primitivista mayor. En la muestra “Enredos de mis mundos” regresa a las antiguas motivaciones que le permiten insertar,con su gracejo característico, aquel universo de güijes, nanas, infantes…, personajes concebidos por una imaginación fecunda. Sus animalejos e iconos fáunicos, tienen la dona de expresar sentimientos como los seres humanos. Este singular animismo hace posible que las fronteras entre la realidad y el universo ficticio se difuminen hasta hacerse creíbles. Los colores puros, el temor al vacío y la pertinencia de una fabulación ilimitada en sus obras, suelen tomar valiosos giros personales que hoy día otro sureño no ha superado.

La Huerta de los Arcanos nos convida a lo recóndito que somos, como si este mundo de girasoles furtivos, diverso y postmoderno, fuese a renacer mejorado, en la cresta misma de una cresta lunar.

Urra Maqueira.
Crítico de arte.


Mujer acostada sobre hojas verdes

Mujer con hojas verdes

2003: Técnica mixta, cartulina, 45x60cm

Mujer acostada  sobre un campo lleno de flores y con calderos llenos de flores a su lado

Recogiendo primaveras

2003: Técnica mixta, cartulina, 45x60cm